
El pasado sábado 17 de junio (2023) Manu Chao tocó en Sant Pere de RIbes, y tuve la suerte de poder asistir a las más de 2 horas de recital/festival/concierto.
Manu Chao es un músico y personaje público de lo más interesante por varias razones, pero sobre todo porque siempre se ha caracterizado por mezclar sonidos de varios países, ritmos, melodías y texturas de diversas culturas, para crear un estilo propio que, a pesar de la multinacionalidad de sus raíces, no deja de ser una pulsión latina (chanson francesa, rumba catalana, son) con formas de pop sajón (reggae, ska, blues).
Lo digo con todo el cariño y la admiración del mundo: ha conseguido aunar algunos de los “palos” musicales más poderosos de la música popular para crear su propio sonido. Quien dude del valor de semejante hazaña o no ve tres en un burro, o se muere de envidia, o carece de sentido común.
La cuestión es que mezcla idiomas en sus canciones, verbales y musicales, y de la coctelera sale un combinado “global”. Mientras escuchaba (y bailaba y gritaba) su actuación, pensé que la música, como cualquier viaje, te convierte en viajero y, como tal, lo máximo a lo que puedes aspirar es a llevarte un trozo de cada sitio contigo, y dejar un trocito de ti en cada lugar y en cada gente.
Si consigues eso ya puedes darte por satisfecho.
Si consigues algo más ya puedes considerarte un suertudo.
Si además consigues seguir tratando con gente sencilla y disfrutando de lo pequeño, ya puedes considerarte un Buda o una estrella, como Manu, que por algo la gente revienta las salas donde toca desde hace décadas y él sigue tocando en bares y en locales de pequeño aforo.
Nuestro viaje está a punto de empezar y el concierto de Manu Chao me llenó de energía, y salí de allí con ganas renovadas de conocer el mundo kilómetro a kilómetro, palmo a palmo, y, sobre todo, persona a persona, como sospecho que ha hecho Manu.
Espero encontrar músicos y personas con los que compartir un cachito de vida, de sonido, de sabiduría y de ganas de lanzar cariño y buena energía al universo, que es lo que, en el fondo, hacen todos los músicos.
Gracias Manu, ojalá nos veamos por el camino.
Antes de partir, he escrito un libro, Anatomía del gen viajero, un ensayo que analiza la naturaleza nómada del ser humano a través de experiencias autobiográficas explicadas sin pelos en la lengua, aderezadas con ironía, positivismo y humor (a veces negro), como receta para el éxito en la cocina de la vida.
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¡Buen viaje para todos!

2 respuestas a “Manu Chao, crónica (muy personal) de su concierto”
Juacooooooooo, tú sabes! un abrazo bro.
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Que grande Raül!!!
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